Casa de campo en Arteaga, Coahuila, para alojar cómodamente entre ocho y diez personas, con dos habitaciones, un mezzanine multifuncional y áreas sociales interiores y exteriores.
El reto
Un terreno en pendiente pronunciada en plena sierra, con inviernos fríos, y el deseo de una casa para reunir a la familia y amigos alrededor del fuego y del paisaje.
La propuesta
El proyecto se resolvió con cambios de nivel que siguen la topografía: menos movimiento de tierra, menor costo de cimentación y una experiencia espacial más dinámica. Un ventanal orientado al sur capta el sol del invierno y calienta la estancia de forma natural, mientras la chimenea y el mezzanine se vuelven el centro de la vida en la casa.
Materiales y atmósfera
Piedra, madera y grandes cristales: materiales que envejecen bien en el clima de montaña y que, de noche, dejan ver la calidez del interior desde el bosque.



